Fuerza para resistir por medio del ayuno y la oración -Cuando la oración por sanidad es inconsecuente- Consejo Sobre el Régimen Alimenticio por: Elena G. White
Si nuestro apetito reclama carnes de animales muertos, se impone la necesidad de ayunar y orar para que el Señor nos dé su gracia para negarnos los apetitos carnales que combaten contra el alma.—Carta 73, 1896. [El ayunar es benéfico para cambiar el régimen a base de carne y alimentos fuertes—312]
Cuando la oración por sanidad es inconsecuente
713.
Entre los adventistas hay algunos que no prestarán oído a la luz que
les fue dada con respecto a este asunto. Hacen de la carne parte de su
régimen, y son aquejados por la enfermedad. Mientras están enfermos
sufren como resultado de su propia conducta errónea, y piden oraciones
de parte de los siervos de Dios. ¿Pero cómo puede el Señor actuar en
favor de ellos cuando no están dispuestos a hacer su voluntad, cuando
rehúsan prestar atención a la instrucción divina con respecto a la
reforma pro salud?
Durante
treinta años la luz sobre la reforma pro salud ha estado brillando
sobre el pueblo de Dios, pero muchos la han convertido en un tema de
diversión. Han venido usando té, café, especias y carne. Sus cuerpos
están llenos de enfermedad. Me pregunto ¿cómo podemos presentar a tales
personas delante del Señor para pedir sanidad?—Carta 200, 1903.
714. Los bollos blandos calientes
y la carne se hallan en completo desacuerdo con los principios de la
reforma pro salud. Si permitimos que la razón ocupe el lugar del impulso
y el amor a la complacencia sensual, no debemos probar la carne de
animales muertos. ¿Qué cosa hay más repulsiva para el olfato que el olor
de un negocio donde se guarda carne para la venta? El olor a carne
cruda es ofensivo para todos aquellos cuyos sentidos no han sido
depravados por el cultivo de apetitos antinaturales. ¿Qué cosa más
desagradable a la vista de una persona de mente reflexiva que los
animales sacrificados para ser devorados? Si la luz que Dios nos ha dado
con respecto a la reforma pro salud es desatendida, él no obrará un
milagro para mantener sanos a los que siguen una conducta tal que los
enferma.—(Escrito en 1884) E. from U.T. 2Dirigentes en la reforma
715. Aun cuando no hacemos del uso de la carne una prueba [de discipulado], aun cuando no queremos forzar a nadie a abandonar su uso, es nuestro deber pedir que ningún ministro de la asociación tome livianamente o se oponga al mensaje de la reforma en este punto. Si, en vista de la luz que Dios nos ha dado con respecto al efecto del consumo de la carne sobre el sistema, continuáis comiendo carne, debéis soportar las consecuencias. Pero no asumáis una posición, ante el pueblo, que les permita pensar que no es necesario llamar a una reforma con respecto al consumo de carne; porque el Señor está llamando a una reforma. El Señor nos ha dado la tarea de proclamar el mensaje de la reforma pro salud, y si vosotros no podéis avanzar en las filas de los que dan este mensaje, no debéis hacer esto prominente. Al obrar en contra de los esfuerzos de vuestros obreros colaboradores, quienes enseñan la reforma pro salud, estáis fuera de lugar y actuáis en el lado erróneo.—Carta 48, 1902.CRA 480.3
[La obra de la reforma pro salud avanzará; cuidado con oponeros a ella—42] CRA 481.1
716. Como mensajeros de Dios, ¿no presentaremos un testimonio decidido en contra de la complacencia de un apetito pervertido?... Dios ha provisto abundancia de frutas y cereales, los cuales pueden ser saludablemente preparados y empleados en cantidades debidas. ¿Por qué, entonces, continúan los hombres eligiendo carne? ¿Podemos tener confianza en ministros que, sentados en mesas donde se sirve carne, se unen con los demás para comerla?... CRA 481.2
“Guardad cuidadosamente los mandamientos de Jehová vuestro Dios”. Todo el que viola las leyes de la salud será visitado seguramente por el desagrado de Dios. ¡Oh, cuánto del Espíritu Santo debemos tener día tras día, si queremos andar con circunspección, negando el yo, y practicando las virtudes del carácter de Cristo!—Pacific Union Recorder, 9 de octubre de 1902. CRA 481.3
717. Alístense nuestros ministros y colportores bajo el estandarte de la estricta temperancia. Nunca se avergüencen de decir: “No, gracias; no como carne. Tengo escrúpulos de conciencia contra el comer la carne de animales muertos”. Si se ofrece té, rechazadlo, dando la razón que os induce a hacerlo. Explicad que es perjudicial, y aun cuando por un tiempo sea estimulante, el estímulo pronto pasa, y se siente una depresión correspondiente.—Manuscrito 113, 1901. CRA 482.1
718. Con respecto a la carne todos podemos decir: No la toquéis. Y todos deben dar un testimonio claro en contra del té y el café, no usándolos jamás. Son narcóticos, y perjudican tanto al cerebro como a los otros órganos del cuerpo. No ha llegado todavía el tiempo cuando pueda decir que el uso de la leche y los huevos debe ser completamente abandonado. La leche y los huevos no deben ser clasificados con la carne. En algunas dolencias el uso de los huevos es muy benéfico. CRA 482.2
Que los miembros de nuestras iglesias se nieguen todo apetito egoísta. Cada centavo gastado en té, café y carne ha sido peor que desperdiciado; porque estas cosas obstaculizan el mejor desarrollo de las facultades físicas, mentales y espirituales.—Carta 135, 1902. CRA 482.3
[No se servía carne en el hogar de los White ni era usada por E. G. de White.—Apéndice 1:4, 5, 8, 10, 14, 15, 16, 17, 18, 21, 23.] CRA 482.4
[La carne eliminada de la mesa de E. G. de White.—Apéndice 1:12, 13.] CRA 482.5
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